Raina le echó un ojo a las letras chiquitas del contrato antes de dar su opinión.
—Para mí que es una cifra razonable. Los costos de mantenimiento a la larga van a ser más bajos de lo que pensábamos. Soltar ese dos por ciento no nos va a quitar el sueño y, a cambio, nos aseguramos la exclusividad por tres años.
—Excelente. Dale luz verde entonces. De veras que eres una bala, Raina. Definitivamente no me equivoqué al ponerte al frente de esto.
A Raina se le puso la mirada dura por un segundo, au