La línea se quedó muda por unos segundos. De pronto, una risa seca cortó el aire.
—¿Y cómo te enteraste?
Esa respuesta era, básicamente, una confesión total. Raina entrecerró los ojos, con la mirada clavada en la oscuridad.
—Pura intuición —contestó con voz de hielo.
Julieta soltó un suspiro largo y se oyó el "clic" de un encendedor.
Exhaló el humo lentamente antes de soltar la sopa:
—Sí, fue él.
—¿Entonces ustedes...?
—No pasó ni media cosa —la cortó Julieta antes de que terminara la frase—.