Iván levantó una ceja, intrigado.
—¿A qué te refieres con eso?
—A que él se cree que todavía ando en las nubes. Piensa que voy a seguirle el juego tal cual —Raina empezó a teclear a toda velocidad—. Pero se le olvidó un detalle: yo no soy títere de nadie ni me dejo manejar por nadie.
n la pantalla aparecían todos los movimientos de Jayden. Raina ya le había pedido a Oliver que lo investigara bajo cuerda.
Iván se asomó a ver y se le dibujó una sonrisa de orgullo.
—Vaya, parece que ya lo tenías