A Sofía se le borró la sonrisa por un instante.
—Dicen por ahí que yo llegué a donde estoy gracias a los hombres...
—Pero yo sé que a ti nadie te regaló nada —la interrumpió Raina—. Y sobre por qué le seguiste la corriente a Iván...
Raina le dio un sorbo a su trago.
—Creo que entiendo por lo que has pasado.
Sofía apretó el vaso con fuerza. Se acabó el whisky de un jalón. Al levantar la vista, tenía los ojos un poco rojos, pero no dejó que la voz se le quebrara.
—Raina, parece que me conoces