Raina y Jayden apenas iban hacia la salida cuando una mujer de rojo se les puso enfrente, cortándoles el paso.
—¡Raina! ¡Qué milagro verte! —dijo Sofía con una sonrisita mientras le daba la mano—. ¿Todavía te acuerdas de mí?
Raina le devolvió el saludo muy profesional, sin perder la calma.
—Señorita Navarro, buenas noches.
Sofía se volteó hacia Jayden y también le extendió la mano.
—Señor Franco, es un honor. Me han hablado maravillas de usted.
Jayden aceptó el saludo con cortesía, pero con es