La luz del amanecer ya se colaba por los huecos de las cortinas, dibujando rayas doradas en el cuarto, cuando el celular de Raina empezó a vibrar.
Todavía medio dormida, estiró la mano hacia la mesa de noche hasta que alcanzó el celular.
En la pantalla brillaba un mensaje de Marta. El título, con letras grandes y frías, le espantó el sueño de golpe: "Prueba de ADN".
Venía adjunto el certificado que confirmaba que Marta y Nelson eran parientes. La coincidencia no dejaba lugar a dudas: 99.99%.
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