¡Cumplir con su obligación!
Con esas palabras, ella tomaba la iniciativa. No era un favor para él, era lo que ella quería y punto.
Aunque el acto fuera el mismo, el significado era otro. En este juego, Raina no estaba dispuesta a ser la que perdiera ni la que simplemente se dejara llevar.
Y él, por supuesto, captó el mensaje de inmediato.
—Llevo casi treinta años guardando todo esto... y hoy es todo tuyo —susurró Iván con una voz tan ronca que le erizó la piel.
Raina se quedó helada por un segun