El viento de la noche soplaba con fuerza y estaba helado, pero para Raina e Iván, el aire se sentía como fuego sobre la piel.
Ninguno de los dos era tonto. Sabían perfectamente qué estaba pasando: Julieta les había echado algo en la bebida. Nadie se esperaba que la "traición" viniera de su propio bando.
Raina sabía que Julieta no lo había hecho con mala intención... solo quería darles un empujoncito.
A través del reflejo en el cristal, Raina vio cómo Iván se aflojaba el cuello de la camisa por