"¿La amiguita de internet de Román? ¿Se refiere a ella?", pensó Raina.
No pudo evitar sentirse incómoda, con el cuerpo en tensión.
En ese momento, sintió una mano grande y cálida sobre su espalda, dándole un toque suave, como intentando calmarla.
La voz de Iván sonó tranquila, pero con un toque de sarcasmo:
—Julieta, ¿ni con toda esta comida enfrente te puedes quedar callada?
—¿Qué? ¿A poco no estoy diciendo la verdad? —respondió ella, sin dejar de comer.
Aunque Julieta se veía elegantísima,