Una mujer de cintura fina y porte elegante estaba apoyada junto a la ventana. Llevaba unos pantalones morados que le quedaban pintados, resaltando su figura y sus piernas.
Con los labios rojos y el cabello muy corto, tenía una presencia tan fuerte que era imposible no quedarse mirándola.
Iván estaba a su lado, tan relajado y a su aire como siempre. No estaban pegados ni se veían cariñosos, pero la química entre ellos se notaba a leguas. Se les veía muy cómodos el uno con el otro.
No se alcanza