Raina estaba un poco ausente cuando sintió un calor suave en el dorso de la mano. Giró la cabeza y vio a Carla a su lado, sonriéndole con ternura.
—¿En qué estás pensando?
Desde que se habían subido al auto, Raina casi no había dicho nada. Miraba por la ventana, perdida en sus propios pensamientos.
Apretó un poco los labios y no respondió. Carla soltó un suspiro leve.
—No te enredes con lo que diga la gente. Siempre hay chismes. Tú tranquila, eso es lo que cuenta.
Carla tenía una forma muy clara