Habían pasado nueve días desde que Lucas regresó a casa.
La vida intentaba volver a la normalidad, pero nada se sentía completamente igual. Lucas había vuelto al colegio, pero sus compañeros lo miraban diferente. Algunos le hacían preguntas sobre España, sobre la mansión y el poni. Otros simplemente lo observaban en silencio, como si supieran que había cambiado.
Esa mañana, mientras desayunaban, Valeria lo miraba con atención. Lucas apenas había probado el cereal.
—¿Estás bien? —le preguntó en