—Sólo quise venir a darle la noticia a Cam— dije con seriedad en un tono de voz bajo.— Decirle que tendré una niña, y aprovechar para ver a Jesserd.
—Entiendo.— asintió y caminó a la silla detrás del escritorio.
Apesar de que el enojo que la maldita secretaria me había provocado aún no bajaba ni un poco, estaba tratando de no terminar en la malos términos con él.
—Pero los guardias me acompañaron...
—Vaya— me interrumpió levantando las cejas con fingida sorpresa. Su actitud había cambiado a una