El regreso a casa fué aún más torturador que el camino al aeropuerto, por más que intentaba no llorar y dejarlo estar, no podía pasar por alto el dolor que sentía al tener que separarla de nosotros para que pudiese estar bien.
Me sentía tan confundida y desgastada mentalmente que no me moleste ni siquiera en regresar a la mansión por el bosque, de hecho ni siquiera recordaba el camino; fué fácil encontrar la carretera, pero se me hacía imposible pensar en dónde carajos estaba la entrada al túne