—¡Ámbar!— está lejos, puedo escuchar su voz muy lejos. Mi corazón reaciona y reanuda su marcha a una velocidad alarmante, sé lo que ha sucedido, quiero despertar, te puedo escuchar, pero no puedo... No puedo verte.—¡Ámbar!— ¡Estoy aquí, Damián! ¡Estoy aquí!— ¡¿Dónde está, hijo de puta?!
Debo despertar, debo hacerlo ¿Que está pasando? ¿Que sucede? ¿Dónde estámos?
Con esfuerzo y poniendo todo de mí logro abrir los ojos. Todo está oscuro, tan oscuro que mi corazón da un vuelco para luego retomar s