Al despertar ya Damián no estaba a mi lado, quizás se había ido en la madrugada, pues, me dí cuenta de su ausencia cuando recién el reloj marcaba las seis de la mañana.
Seguía con la tonta idea de seguir buscando a Mía por lo que no le dí más vueltas al asunto. Después de eso hablé con Cam, dijo que Mía estaba muy bien, que quizás nos extrañaba, pero de ahí en más estaba mucho mejor de lo que esperaba, pues, la niña no había llorado excesivamente por nuestra ausencia.
Me sentí muy bien ante esa