Damián Webster.
Una niña. Mi niña.
No podía estar más feliz, más emocionado y al mismo tiempo sufriendo una inmesan agonía al saber que tan solo un fallo mío podía dañar a lo único que amaba en la vida.
Dí un trago a mi vaso y me obligué a tirar los malos pero realistas pensamientos lejos de mi cabeza.
Ya habría tiempo de pensar en eso, hoy sólo quería culminar el día tan alegre como lo estaba desde que supe que en tan solo meses estaría acunando a mi pequeña muñequita en brazos.
—Tenemos una v