—¿De qué estás hablando, Alejandro?
Sofía lo miró con cara de inocente y dijo:
—Yo solo me estaba bañando tranquila, fuiste tú quien entró de repente, ¿cómo es que ahora la culpa es mía?
—Tú...
Alejandro la observó fijamente.
Sofía llevaba solo una toalla envuelta, dejando al descubierto sus largas y blancas piernas. Su cabello mojado caía sobre un hombro, con gotas de agua en su clavícula, mostrando una imagen muy provocativa.
Notando la mirada fija de Alejandro, Sofía jaló un poco la toalla ha