—Ella ya había suspendido sus estudios por varios meses, y ahora con la mano lesionada, ¿cómo podría presentar el examen? Para cuidar la tasa de graduación de nuestra universidad, lo mejor es que se retire —dijo el director con tono tajante.
No dejó espacio a réplicas del jefe académico y colgó enseguida.
El profesor miró el auricular del celular fijo y masculló con fastidio:
—Siempre me manda a mí a hacer el trabajo sucio. ¿Por qué no lo hace él mismo?
Aunque murmuraba, no se atrevió a desobede