En ocasiones anteriores, Mariana todavía fingía defender la imagen de justicia y equidad. Pero esta vez, se inclinaba por completo hacia Silvia.
El director lo entendió de inmediato: aquello era presión directa.
Miró con incomodidad a Sofía, sentada frente a él.
Al fin y al cabo, esa muchacha había sido la prometida de Rivera, y además contaba con la protección de Ruiz.
Si llegaba a castigarla con demasiada dureza y desde ellos pedían cuentas, ¿cómo podría justificarlo?
Con esa duda en la mente,