—Si Sofía quiere verme, dile que no tengo tiempo.
—Pero… ¿no es que uested siempre ha querido verla rendirse?
—Quiero que no tenga a quién acudir, que esté completamente sola.
Los ojos de Alejandro brillaron con un destello frío antes de decir:
—Quiero que se arrodille y le pida perdón a Mari.
Mientras tanto, Sofía estaba en un centro comercial comprando algunos suplementos y productos de cuidado personal. Justo cuando estaba por bajar a comprar un café, notó con el rabillo del ojo que un guarda