—Entonces, señorita… ¿está fingiendo ser débil para atrapar a los lobos?
—Sí.
Sofía respondió sin titubear y añadió:
—No hay que alertarlos todavía. La evidencia debe reunirse poco a poco. Con lo mucho que han saqueado a la empresa, ya han afectado los intereses de los accionistas. Cuando tengamos todas las pruebas y eliminemos su influencia dentro de la compañía, será el momento de enviarlos a prisión.
El secretario Juan la miró fijamente por un momento y luego dijo:
—Señorita… usted no es la m