La brisa fresca de la noche se colaba por las ventanas abiertas de la Residencia Fort, un elegante edificio de estilo neoclásico que se alzaba en una de las zonas más exclusivas de Barcelona. En el interior, la sala estaba bañada por la cálida luz dorada que emanaba de las lámparas de araña. Sofía y Alexandra se encontraban solas, sentadas en el sillón principal del salón, mientras las risas lejanas de Mavie y Leonardo apenas llegaban desde las habitaciones contiguas. La pequeña Mavie había caí