DOS DIAS DESPUES
RUSIA NO SE DETIENE
Las luces tenues de la oficina acariciaban el rostro de Alexandra Morgan mientras la pantalla iluminaba sus facciones concentradas. En ella aparecía la sonrisa cálida de Alicia, su hermana mayor, desde Milán.
—Rusia te está sentando bien —comentó Alicia con una ceja arqueada—. Aunque… pareces más tensa que de costumbre.
Alexandra sonrió apenas, con ese toque de ironía elegante que sólo alguien con su temple podía sostener.
—Rusia no es un lugar para relaja