La lluvia todavía seguía cayendo cuando Mikhail llegó a la Mansión Baranov. El vehículo negro se detuvo frente a la entrada principal, y él descendió con ese paso seguro que imponía respeto en cada rincón al que llegaba. Llevaba consigo el peso de dos mundos: el del empresario frío e impecable que había dejado a Alexandra en Morgan Enterprises y el del hombre que gobernaba en la oscuridad, donde cada decisión podía costarle la vida a alguien.
Apenas entró en el vestíbulo, los hombres de segurid