LA LLAMADA....
El teléfono fijo emitió ese pitido característico, aquel sonido que, en su interior, siempre hacía que su corazón diera un pequeño salto. Sabía perfectamente que estaba llamando a su padre, Alexandra emite un suspiro.
Porque aquella llamada no era una más.
Era la llamada.
—Señorita Morgan, la conexión está lista —dijo Mariana con suavidad, dejando sobre el escritorio la tablet donde se vería la videollamada—. Cuando desee, puede hablar.
Alexandra respiró hondo. Sabía que debía hacerlo, que no p