Punto de vista de Josefina
—Huelen mal —gruñó Lucas, arrugando la nariz por el olor.
—Si no quieres que se coma los asientos del coche, entonces necesitas darle comida. —metí la mano en la bolsa de golosinas para perros, sacando un puñado de aperitivos.
—No es mi coche, dile que puede masticar todo lo que quiera. —bromeó Lucas mientras me estiraba hacia el asiento trasero para darle algunas golosinas a Lobo.
Llevábamos dos horas de viaje hacia la Manada Aguasclaras, y la inquietud de Lobo comenz