—Sabía que la hija de la loba blanca estaba escondida... no Josi, no moriste... te han despertado —comentó el doctor Alberto desde atrás, mientras daba un paso hacia mí con una gran sonrisa formándose en su rostro.
—Tenemos que compartir la noticia —dijo sonriendo hacia mí.
—Ya lo saben —le devolví la sonrisa mientras las voces de los miembros de la manada entraban en mi mente, pude sentir el calor del enlace de la manada asentarse en mi pecho. La emoción irradió a través de mí al darme cuenta d