Punto de vista de Josefina
No pude evitar inclinarme hacia su tacto, mi cuerpo se moldeaba en su abrazo... de alguna manera, esas cosquillas que sentía con su contacto eran aún más fuertes. Él estaba cálido y por alguna razón, yo estaba fría, muy fría.
No había duda de quién me estaba sosteniendo, su intenso aroma me llamaba... cuero y sándalo. Habría estado feliz de quedarme así para siempre; en su abrazo y en un estado mental soñador.
—¿Josi? —una voz femenina llamó mi nombre y durante un brev