Punto de vista de Josefina
Sabía que yo era hija de una loba blanca.
Mamá nunca intentó ocultarnos sus características especiales cuando éramos niños. Nos dejaba sentarnos sobre su loba blanca cuando éramos pequeños, cubrirla de barro pegajoso bajo la lluvia y jugar al escondite en la nieve.
La manada nunca le dio mucha importancia a su color diferente, un gran contraste con sus marrones, negros y, en ocasiones... algunos eran de un marrón arenoso.
Solo tenía recuerdos felices de mi infancia, y