—Sí que lo hiciste... Les preguntaste a los miembros de la manada por qué mi hija no estaba en la carrera de la manada. —Alzó una ceja hacia mí, con una leve sonrisa burlona asomándose en la comisura de su labio.
—Solo me parecía extraño que, como miembro de la familia de Alfa... —comencé a explicar, pero él extendió una mano hacia mí, interrumpiéndome a mitad de la frase. A mitad de la explicación.
—¿Está pasando algo entre ustedes dos?
Mierda...
—¿A qué te refieres?
—Creo que sabes a qué me re