—Te dije que era demasiado joven para ti antes, aquí... cuando tenía 16 años... luego en la cabaña. —Mis ojos se dirigieron al suelo.
—¿Fuiste tú? Mierda... no tenía idea. —Sus ojos se ensancharon de sorpresa. Al menos me recordaba entre sus muchas conquistas, estaba segura de que me había tenido. Tenía una década más que yo en andar de cama en cama.
—Fue mi primer beso. —Volví a mirarlo a través de mis pestañas, el recuerdo de nuestro primer beso despertando.
Se sentía como otra vida.
—Entonces