Punto de vista de Josefina
La sangre me salpicó el cuello, la mandíbula e incluso la camiseta de tirantes. José tenía el labio roto y sangraba, mientras su cabeza era sostenida contra la barra por la firme mano de Lucas.
—¿Qué demonios le acabas de decir? —gruñó Lucas, temblando de ira, mientras su víctima intentaba zafarse de su agarre. Su cabeza era sostenida con fuerza contra la barra.
Debería preocuparme por ese hombre inmovilizado, aquel con quien, contra todo juicio racional, permití que s