Punto de vista de Carla
Gracias a la Diosa por Julio, porque sin él, de verdad creía que estaríamos muertos. Fue él quien logró calmar a Héctor lo suficiente para que los soldados me llevaran en su vehículo.
Podía sentir el aura enojada de Héctor tratando de sofocar el aire a nuestro alrededor, incluso cuando entré en la parte trasera de la furgoneta del consejo. Julio siguió el vehículo casi rozando el parachoques mientras yo estaba en él.
—No digas nada, Carla, averiguaré quién hizo esto. Te s