Punto de vista de Carla
—No puedo luchar contra esto más. —Susurré, más para mí misma, mientras dejaba que el llamado al sueño me llevara.
Al llegar a la manada de Julio, gemí al mover mis piernas agotadas fuera del coche, solo quería dormir en una cama. Pero mi somnolencia desapareció cuando una ansiosa Elena corrió hacia mí, lanzando sus brazos a mi alrededor.
—Estaba tan preocupada.
—Estoy bien, estamos bien.
—¿Qué pasó?
Debía decirle, debía contarle las mentiras de mi infancia. Cómo que en r