Natasha recibió otra llamada de su abuela Tasha. Esta vez, la voz de la anciana sonaba firme pero cargada de urgencia. Le dijo que habían decidido adelantar el viaje por motivos importantes. Sin embargo, en realidad, Tasha ya se encontraba en el país desde hacía algunos días. No se lo había confesado a su nieta porque quería esperar el momento adecuado para revelarle la verdad.
Pero algo inesperado había ocurrido: descubrieron que ciertos espíritus antiguos habían comenzado a seguir sus pasos. P