Capítulo 46. Parte 2
Diego:
Marcus no para de llorar; intento consolarlo, pero el miedo y el dolor no le permiten calmarse. Lo comprendo: estaba pasando un día muy agradable, y terminó de esta manera. Mientras logro tranquilizarlo un poco, me doy cuenta de que Antonella no maneja, ni siquiera tiene un auto, y le entregué las llaves, así que no sé cómo terminará el día.
—¡Quiero ver a mamá! —escucho de pronto, y pienso que es más sensato entregarle las llaves del auto a Antonella, que no maneja, que llamar a Ambra.