Capítulo 30. Parte 2
Diego:
Nos sentamos alrededor de la mesa de juntas, donde no puedo evitar mirar a Bruno con el desprecio que se merece, y aunque es un buen profesional, no dejo de pensar en el daño que le ha hecho a Antonella, hasta el punto de sospechar que la ha golpeado, porque jamás me creí la excusa que me dio aquella vez que la vi con el rostro lastimado.
—¡Bien! —exclama mi padre, entregándole una carpeta a Bruno—. Entonces quedamos de acuerdo con el stock señalado... ¿Diego? ¿Diego? ¿Estás de acuerdo?