Brooke no se había dado cuenta de cuán agotada estaba hasta que el despertador sonó esa mañana. El cuerpo le pesaba, y aún tenía el eco del día anterior revoloteando en la cabeza. Pensamientos, escenas, miradas. Él.
Se levantó con pereza, se duchó rápido y bajó a desayunar. Su madre ya se había ido a trabajar, y la cocina estaba en silencio. Le gustaba esa rutina silenciosa, donde nadie hacía preguntas y podía prepararse mentalmente para el día. Aunque últimamente, por más que intentara organiz