El aire estaba denso esa mañana. No por el clima, ni siquiera por el calor que ya empezaba a apretar, sino por algo que flotaba en el ambiente. Algo que Brooke podía sentir clavado en la nuca mientras se preparaba un café en la cocina, sola. La cafetera borboteaba en silencio y las cortinas ondeaban apenas con la brisa, pero algo estaba mal. Lo sabía sin poder explicarlo. Era intuición. Instinto. Tal vez parte de esa versión nueva de sí misma que empezaba a despertar.
No pasó mucho tiempo antes