Verdades al borde (2da. Parte)
El mismo día
Cardona, Cataluña
Iván
Por primera vez tuve que quedarme de brazos cruzados y confiar en que Camila no cometiera la estupidez de aceptar un compromiso con Mateo, ni siquiera por apariencias. La frustración me recorría como un fuego contenido; sentía el impulso de revelar nuestra relación sin pensar en las consecuencias. Menos mal que ella tomó el control de la situación —con esa serenidad que a veces me desarma— y se marchó con él al jardín. Me quedé en el comedor, fingiendo calma,