Trampas, amenazas y un misterio (2da. Parte)
El mismo día
Cardona, Cataluña
Iván
La verdad parecía mi única salvación ante las acusaciones de Ramiro por el supuesto secuestro de Andrés. Pero Camila no estaba lista para afrontar las consecuencias, dejándome con las manos atadas, la rabia contenida y, lo peor, asumiendo mi culpabilidad con su silencio. Por suerte, salí airoso de ese instante, aunque la tensión seguía flotando en la hacienda. Los invitados se marcharon en un abrir y cerrar de ojos, dejando atrás un aire pesado, casi irrespira