Mundo ficciónIniciar sesiónHace años, un cruel malentendido lo destruyó todo. Manipulada por otros, Valeria creyó que el hombre al que amaba la había traicionado. Al mismo tiempo, él recibió la misma mentira; de que ella le había sido infiel. Sin pedir explicaciones, con el corazón roto y palabras frías, se separaron para siempre. Poco después, sola y embarazada, sus padres la echaron de casa. Sin otra opción, huyó del país para empezar de cero. Años más tarde, convertida en una mujer fuerte e independiente, vive una vida aparentemente tranquila, con sus dos gemelos; Mateo y Sofía. Todo parece ir bien hasta el día en que el nuevo jefe de la empresa aparece. Cuando levanta la mirada y lo ve frente a ella, el mundo se detiene. Es él... Adrian Montenegro. El mismo hombre que dejó atrás. Ahora, poderoso y más intimidante que nunca, está de pie como su jefe. El pánico la invade. Si él descubre la existencia de los niños, podría quitárselos. Y ella está dispuesta a todo para impedirlo. Lo que no imagina es que ese reencuentro despertará una atracción imposible de ignorar, viejos sentimientos que nunca murieron y un juego peligroso de celos, reproches y deseo, y un acuerdo de por medio. Porque algunos lazos, aunque rotos por mentiras, son imposibles de deshacer
Leer másApenas Adrián vio desaparecer a Clarisa por la escalerilla, tomó a su madre con una decisión inmediata. Antes incluso de subir al avión, se apartó unos minutos hacia una zona más privada de la terminal. No levantó la voz. Nunca lo hacía. Pero eso no significaba que estuviera menos molesto. La conversación con Eleonora fue exactamente tan frustrante como esperaba. Su madre insistió en que Clarisa no había sido invitada por ella. Según su versión, la joven había viajado por asuntos relacionados con algunas empresas asociadas a las de su padre y, al enterarse de que se encontrarían en el mismo destino, el padre de Clarisa le había pedido que la ayudara mientras permaneciera allí. Nada más. Adrián no creyó una sola palabra. Conocía demasiado bien a su madre para hacerlo. Aquella historia tenía más agujeros que sentido común. Sin embargo, discutir resultaba inútil. Eleonora jamás admitiría nada, aunque la atraparan en medio del acto. Al final decidió dejar la conversación allí. No po
Cuando finalmente dejó a Mark en el hotel, ya era bastante tarde. El trayecto de regreso transcurrió en silencio. La ciudad estaba mucho más tranquila a esas horas y las luces de las calles se reflejaban sobre el parabrisas mientras conducía. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, Adrián apenas prestaba atención al camino. Su mente seguía atrapada en aquella conversación. Las palabras de su amigo se repetían una y otra vez. Demasiados huecos. Y tenía razón en todo esto había muchas cosas que nunca había intentado averiguar. Apretó ligeramente la mandíbula y apartó esos pensamientos antes de que pudieran seguir avanzando. Cuando llegó a la villa, todo estaba en silencio. Las luces del primer piso permanecían apagadas y el ruido constante que los niños solían provocar durante el día había desaparecido por completo. Incluso Claudia parecía haberse rendido finalmente ante el sueño. Cerró la puerta con cuidado y avanzó por el vestíbulo. Fue entonces cuando la vio. Valeria esta
Después de las advertencias de Adrián en la empresa hacia Víctor, fuera de ello, los días en la villa habían adquirido una tranquilidad extraña. No porque las cosas fueran perfectas. Estaban muy lejos de serlo. Pero después de semanas enteras de campañas, reuniones, lanzamientos y horarios imposibles, la casa parecía haberse sumergido en una pausa inesperada. Los niños corrían por la sala como si el lugar les perteneciera. Claudia llevaba días revisando catálogos de viajes, folletos y páginas de hoteles con el mismo entusiasmo de una adolescente planeando sus primeras vacaciones. Incluso Valeria comenzaba a sospechar que la mujer disfrutaba más organizando el viaje que realizándolo. Por supuesto, nadie se atrevía a decírselo. Aquello habría sido un error fatal. Valeria sonrió para sí misma mientras observaba cómo Claudia perseguía a los niños con una libreta en la mano, intentando averiguar qué actividades querían hacer durante el viaje. Las respuestas cambiaban cada cinco minutos
Los días siguientes al lanzamiento se convirtieron en un auténtico torbellino. La campaña en la que Valeria aparecía como imagen principal salió a la luz y, contra todo pronóstico, fue un éxito rotundo. Las redes sociales explotaron. De la noche a la mañana pasó de ser la secretaria personal del jefe a convertirse en el rostro oficial de Sweet Ornament, la línea principal de joyería de lujo. Adrián no le dio mayor dramatismo al asunto. Una mañana, con su tono calmado y directo de siempre, simplemente le informó que a partir de ese momento ella representaría oficialmente SO. Sin discusiones. Sin órdenes bruscas. Solo hechos, como era habitual en él. Y lo más extraño de todo era que ahora trabajar juntos se había vuelto… llevadero. Casi cómodamente extraño. Las tensiones constantes y las peleas de antes habían desaparecido por completo. Ahora sus conversaciones eran breves y profesionales, y los silencios que compartían ya no se sentían incómodos. Poco a poco se había instalado entre





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