Sangre y silencio (4ta. Parte)
Días después
Málaga
Ramiro
Juliana había abierto una puerta para acabar con el bastardo de Iván con el asunto de la identidad falsa, pero también existía preocupación por el estado de salud de Camila, algo que no podíamos controlar; eso no entraba en mis planes. Más bien debía prepararme para lo que se desataría si ella no sobrevivía.
Di unos pasos por su despacho, el vaso de whisky crujió en mi mano, y dejé escapar un suspiro que intentó ser indiferente pero no lo consiguió. Me obligué a calma