Lo que callamos (1era. Parte)
La misma noche
Málaga
Iván
A veces, solo a veces, me sorprendo buscando el peligro con los brazos abiertos. Me basta con ella… con Camila. Lo entendí tarde, demasiado tarde, en el instante en que la invité a mi departamento. Fue una estupidez, casi un acto suicida, porque no calculé los riesgos.
Lucas estaba allí, hablando conmigo, y por un instante temí que Camila hubiera escuchado más de lo debido. Mi cabeza quedó en blanco, pero mi amigo supo mentir con frialdad. Yo sobreviví al momento, aun