Entre enemigos y aliados (3era. Parte)
El mismo día
Málaga
Iván
Camila me había arrinconado con sus exigencias de conocer lo que ocultaba. No quería perderla, pero tampoco sabía hasta dónde podía ser leal conmigo. Y sí, yo solito me eché la soga al cuello cuando insistí en una relación, cuando olvidé mi verdadero propósito: mi venganza. Ahí me quedé, en su habitación, con el corazón sangrando, comprendiendo que la había perdido desde el momento en que puse mis ojos en ella. Nuestra relación tenía fecha de caducidad desde el inicio,