El aire de la noche es fresco, perfumado por las flores del jardín y el leve aroma a tierra húmeda. El columpio de madera cruje suavemente cuando nos sentamos. Siempre me ha gustado ese sonido. Me recuerda los veranos, las tardes con mi padre leyendo el periódico y mamá regando las plantas.
Alexander se sienta a mi lado y, sin decir nada, pasa un brazo por mis hombros. Me acurruco contra su pecho, sintiendo el calor que irradia su cuerpo. Su respiración es profunda, pausada. Acaricia mi brazo c