No es la primera vez que Alexander ve a mis padres, pero sí la primera vez que va a estar su casa, después de todo lo que ha pasado entre nosotros. Después de las mentiras, del contrato, del dolor, y también después de habernos encontrado de nuevo. Hay algo simbólico en este encuentro, algo que me removía hasta los huesos.
Cuando estaciona frente a la casa, siento cómo un nudo me aprieta la garganta. La fachada nos recibe, el jardín está ordenado, el porche con las macetas de mamá, el timbre qu