El sol de la tarde se filtra por los ventanales de la floristería y pinta todo de un tono cálido y dorado. Hace días que no siento una paz tan real, tan tangible. Después de la cirugía de mi madre, cada amanecer tiene otro valor; me despierto sabiendo que puedo verla sonreír, que puedo oír su voz quejándose porque insisto en que descanse mientras yo me encargo del negocio. A veces me responde que no está inválida, que solo la operaron, pero mi padre y yo no bajamos la guardia.
Han pasado unos d