POV ALEXANDER
Había estado a punto de negarme. De rechazar la invitación a desayunar con los padres de Nicole. Mi lógica me gritaba que era una pérdida de tiempo, una intromisión en mi agenda perfectamente calculada, un paso innecesario en una relación que, por definición, era temporal y puramente profesional.
Pero entonces, vi la mirada de la madre de Nicole. Sophia. No era una mirada de exigencia, ni de juicio. Era una mirada de genuina amabilidad, de preocupación y maternal. Había algo en la